Nuestra madre Naturaleza es hoy una galería de diseño. El
entorno está repleto de objetos que la humanidad ha ido diseñando: muebles,
cajas, latas, botellas, objetos de escritorio, instrumentos musicales, joyas,
ropas, papeles, helados, comidas, peinados… con sus formas geométricas al
servicio de unas funciones determinadas (dormir, beber, escribir, tocar, lucir
y comer). Este libro le propone un viaje apasionante a la geometría de su
propia vida cotidiana, descubriendo por qué muchas de las cosas curiosas que le
rodean son como son.
Geometría cotidiana ofrece respuestas a multitud de preguntas que usted quizá nunca se ha
planteado, pero que excitarán su curiosidad: ¿quién hizo
el primer clip? ¿Qué
tiene en común un CD musical con una bombilla eléctrica y una pinza de tender
ropa? ¿Para qué se hicieron las latas? ¿Por qué ciertas cajas y envoltorios se
venden mejor que lo que llevan dentro? ¿A qué viene ofrecer sopa en cubitos?
¿Qué esconde el ratón del ordenador? ¿Cuánta geometría hay en su antena de televisión?
¿Qué une a una trompeta, una campana y una ventana de Gaudí?
Permanecer en el anonimato no es, precisamente, una virtud humana y,
como podrá comprobar, casi todos los objetos a su alcance tienen su pequeña
historia personal (¡o su gran patente comercial!). En las páginas de esta obra
encontrará la clave que le permitirá apreciar la geometría de las cosas útiles
y, entre abundantes dosis de buen humor, podrá sentir el placer de admirar
soluciones geniales o plantearse nuevos retos de diseño para su propio
beneficio intelectual o para conseguir que su mundo sea un poco más
estimulante.
Claudi Alsina es
catedrático de matemáticas de la Universidad Politécnica de Cataluña y a través
de su labor docente sobre geometría y creatividad tiene un amplio conocimiento
de los temas de formas y funciones que aquí le invita a conocer. Su dimensión
de escritor audaz y conferenciante ameno en temas de divulgación científica
vienen avaladas por su reconocida trayectoria profesional.
De izquierda a derecha, Jaume Estruch,
Claudi Alsina y Juli Capella
En la presentación del libro el pasado jueves 10 de marzo en la sala
Ámbito Cultural que El Corte Inglés tiene en Portal del Ángel de
Barcelona, se tuvo la sensación que se puede «estar en el secreto»
y llevar una vida aparentemente «normal». Eso es lo que lograron
transmitir tanto el autor de Geometría cotidiana, Claudi Alsina,
como su presentador, Juli Capella. Éste, presidente del FAD e
inspirador de la Primavera del Diseño barcelonesa, nos habló de
«ese secreto»; para él y tras la lectura del libro, se define de
un modo sencillo: convertir en agradable aquello que parece pesado,
o mejor dicho, la capacidad que tienen algunas personas de combinar
lo divertido con lo riguroso. Uno de esos seres extraños es Claudi
Alsina, de quien Capella se confesó «entusiasta y fan» y de quien,
dijo, «es el típico profesor que en la Facultad te hace envidiar a
los compañeros que se apuntaron al grupo guai en el que él daba
clases, mientras tú te habías quedado con el profe de mates
aburrido... Debo confesar que me siento recompensado con este libro
y que Alsina ha pagado con él la deuda de aquellos años
universitarios: me he divertido, he aprendido mucho y, sobre todo,
mi vida cotidiana está más llena, si cabe, de paralelepípedos,
dodecaedros, pirámides y esferas».
En lo riguroso, también Alsina parece divertirse al rebatir en este
libro algunos famosos aforismos. Capella mencionó, al menos cinco,
esto es: falso que las matemáticas se escribieran para los
matemáticos, como nos hizo creer Copérnico; falsa la idea apuntada
por Lutero según la cual la medicina enferma, la teología te hace
pecador y las matemáticas te entristecen (¡lean este libro y sabrán
por qué!); las matemáticas no son frías, como daba a entender
Bertrand Russell, ni tampoco se demuestra esa regla que Whitehead
tenía por segura de que, cuando un matemático o un filósofo hablan,
no dicen la verdad. Sí nos quedamos, continuó Juli Capella, con esa
sentencia platoniana que colgaba a la entrada de la Academia
ateniense: «Nadie entre aquí sin saber geometría». En este sentido y
trasladándonos a nuestros días, ¿quién duda de que las matemáticas
no son necesarias para ser ciudadanos de primera?, comentó el editor,
Jaume Estruch: «Las matemáticas son especialmente divertidas cuando
nos las tomamos en serio».
Claudi Alsina
Por su parte, el autor explicó al público asistente, en un tono
marcadamente irónico y rodeado de cachivaches muy útiles
(una fregona, un sacacorchos o un sombrero plegable de Singapur),
los entresijos de esta obra, en forma de respuesta a cinco
autopreguntas.
1) «¿Por qué se ha hecho este libro? Básicamente para mostrar
las conexiones entre el diseño y las matemáticas, especialmente
la geometría, y cómo ello afecta a nuestra vida cotidiana.
2) ¿Qué se necesita para leerlo? Basta con saber leer.
3) ¿Qué ganaré con su lectura? Conocer muchas de las relaciones
y explicaciones de los objetos cotidianos, algo que si usted sabe
gestionar bien puede ampliar el catálogo de anécdotas que harán su
vida social más rica y fructífera. Además, descubrirá que su propia
vivienda es un auténtico museo y que como tal puede ser gestionado
(quizá podrá solicitar alguna subvención, cobrar un tiquet al entrar,
etc.).
4) ¿Qué sorpresas nos depara su lectura? Son muchas, por lo
que se comentan sólo algunas: por ejemplo, nos soprenderemos al
apreciar qué tarde llegan algunos inventos a nuestro país
(¿recuerdan las primeras lavadoras en España? Pues, ¡se inventaron
en 1901!); también veremos que algunos objetos que parecen muy
evidentes han tardado mucho en ser creados (tuvimos que esperar a
1956 para que un ingeniero aeronáutico ideara la fregona), y en
otros casos la sorpresa procede de la poca lógica de la invención:
¿se han planteado cómo es posible que se inventaran las latas mucho
antes que los abridores?
5) ¿Qué puedo hacer una vez leído el libro? Las utilidades son
abundantes. Desde apuntar números de teléfonos en los márgenes,
calzar muebles, guardar billetes de 500 euros en sus páginas...
hasta regalarlo.
Finalmente, usted también puede añadirse al club de la matemática
recreativa y hacer que su vida cotidiana esté más llena de divertida
geometría.»