La química es un ingrediente indispensable en nuestras vidas. Es algo cercano e,
incluso, entrañable cuando en nuestros labios se convierte en metáfora: algo poco natural
«lleva química», pero si sintonizamos con alguien se atribuye a una «buena química», y al
referirnos a algo genuino y excelente lo calificamos de «químicamente puro».
Pero la química es mucho más que palabras. Le debemos una buena parte del bienestar de la
sociedad actual y se prevé que este papel protagonista proseguirá en el futuro. Es obvio que
todos los servicios ofrecidos por la química tienen un precio. A menudo es acusada de dañar al
medio ambiente con procesos contaminantes y energéticamente poco eficientes. Como consecuencia
de estos agravios se ha abierto paso la química verde, una forma de hacer química cuya prioridad
es el respeto al medio ambiente. Ello no debe suponer, necesariamente, procesos más costosos;
por el contrario, se ha iniciado el camino hacia sistemas ecoeficientes, con ahorros
significativos de recursos y energía, y con el resultado final de un menor gasto económico.
Para hacer química verde no basta con seguir un código de buenas prácticas ambientales, es
necesario interesarse en otras disciplinas, como la ingeniería química, la ecología, la
toxicología, la economía, las ciencias de los materiales, las ciencias ambientales, la
geología y la biotecnología. Todo ello obliga a los implicados, químicos y sociedad en general,
a mantener la mente abierta, a acercarnos a otros campos de la ciencia e invertir en
investigación y desarrollo.
La química verde ha propiciado el desarrollo de sistemas pioneros como la fotocatálisis,
electrocatálisis, biocatálisis y catálisis bifásica, que están haciendo posible reacciones
químicas en condiciones suaves. El uso de recursos renovables y la investigación de nuevos
materiales como líquidos iónicos, de fases supercríticas o de materiales nanométricos, también
crecen con la química verde, igual que los materiales fotosensibles, capaces de convertir
energías renovables en otras formas energéticas más útiles.
Todo ello nos muestra que se abre un apasionante campo hacia el futuro en el que disfrutaremos
de los nuevos descubrimientos que la ciencia ofrecerá, al tiempo que reforzaremos nuestra
calidad de vida y la del planeta. A la búsqueda de la mejor química.
Xavier Domènech es catedrático de Química física de
la Universidad Autónoma de Barcelona. Profesor y especialista en diversas materias ambientales,
es autor de numerosos libros sobre ecología y contaminación.